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El Evangelista San Marcos
Todos
los ministros o religiosos que llegaron a la
América, estaban obligados a enseñar y
predicar la doctrina de Jesucristo. San
Marcos fue uno de los cuatro evangelistas que
más se preocuparon por que esta doctrina se
difundiera.
San Pedro bautizó a San Marcos, siendo después
su compañero e intérprete en muchos de sus
viajes, predicando y escribiendo sus discursos
o sermones, San Marcos principia su segundo
evangelio con la narración que hace de la
presencia de San Juan Bautista: “la voz del
que clama en el desierto”. Entre los judíos,
la palabra “León”, significaba no solo el
animal felino sino también la fuerza, su poder
y San Marcos en todo su evangelio hace
resaltar el poder de Jesucristo, sobre la vida
y la muerte, sobre la salud y las
enfermedades, sobre el alma y el cuerpo, sobre
la virtud y el vicio, etc.
Presentando siempre a Jesús como el “León de
Judea”. De ahí que San Marcos aparezca con un
león a sus espaldas, significando que la
doctrina de Jesús volará, o mejor dicho,
llegará a los lugares más apartados de la
tierra, teniendo en su mano el Libro de los
Evangelios. Ya en el siglo VI, aparecen los
cuatro símbolos de los evangelios: Toro,
León, Ángel y Águila, correspondiendo a San
Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan,
respectivamente.
Fundación del Pueblo de San Marcos
El
30 de enero de 1611, llegó de lagos, como cura
párroco de la villa, Fray Juan Pérez Díaz, no
concretándose solamente el ejercicio de su
ministerio, sino que solicitó se le
concediera, al poniente de la población
mercedes para poseer dos solares para casa,
dos lotes para huerto con dos días de riego
los que desde luego le fueron concedidos.
Este virtuoso sacerdote, construyó de
inmediato una modesta capilla de adobe,
invitando a la comunidad a que asistiera a los
oficios divinos, una escuela gratuita para
todos los indios y pobres de la comunidad, en
donde además se les enseñaría las artes del
tejido y deshilados, así como de horticultura
práctica, concertando con el alguacil mayor
del pueblo Nuevo de San Marcos, Don Lorenzo
Rodríguez, que los “niños y jovenzuelos indios
de aquella república, fueron diariamente al
aprendizaje de las ciencias y de las artes”.
Templo de San Marcos
Ubicado
frente al Jardín de San marcos se empezó a
construir antes de 1655 por iniciativa del
doctor Manuel Colón de Larreategui, conocido
antiguamente como Templo del Pueblo Nuevo de
Indios de San Marcos, permaneció inconcluso
por espacio de más de cien años, su
edificación concluyó entre 1763 y 1765. La
portada barroca no muestra ninguna novedad; a
pesar de usar pilastras estípites de forma
singular, carece de relieves ornamentales y
luce una composición sobria, tradicional, de
nichos con esculturas de vigoroso acento
popular en las entrecalles laterales. La
fachada es de tres cuerpos y remate
semicircular; la suntuosa torre-campanario es
de dos cuerpos y se aprovecha para enfatizar
la altura barroca, como una expresión
ascensional. A los costados las paredes están
apoyadas por sólidos contrafuertes y botareles
que contrarrestan el empuje de la pesada
cúpula y de las bóvedas.
El interior es de una sola nave con planta de
cruz latina. El altar mayor es de estilo
neoclásico, pues pondera la simetría y el
orden en sus columnas de capitel corintio.
Los confesionarios se hallan empotrados en los
muros.
Vale la pena visitar la sacristía donde se
exhibe el cuadro “La adoración de los Reyes”
obra capital de José de Alcíbar, pintada en
1775; abarca toda la pared y revela el gusto
de este afamado artista novohispano por los
cuadros de gran formato.
El Jardín de San Marcos
Al
principio del siglo pasado, frente al templo,
se encontraban dos y medio solares, (205 varas
de largo por 107 de ancho). En completo
estado de abandono limitado en parte por
derruidas tapias de adobe.
Rosales y flores se miraban en algunos tramos
protegidos por ramas secas y basura que el
viento se encargaba de acumular. Cinco
higueras, ocho membrillos, nueve granadas,
seis duraznos y un mezquite, eran cuidados por
doña Madania María Montes, quien pagaba a la
iglesia $20.00 mensuales como inquilina. Su
habitación: un cuarto oscuro y sucio
propiedad de la misma. Las aguas del
“Estanque de la Santa Cruz” regaban el pequeño
predio.
Don José María López de Nava, jefe político
del departamento, solicitó a las autoridades
eclesiásticas la venta del terreno-huerta,
para convertirlo en un centro recreativo para
esparcimiento del pueblo. Después de varias
gestiones, el 3 de marzo de 1831, el señor
Ignacio Tello de Lomas, cura párroco y Juez
Eclesiástico, hizo entrega de las escrituras
del terreno-huerta, por la cantidad de $400.00
a favor del ayuntamiento.
Diez
años pasaron sin que se notara mejora alguna
hasta el año 1842 que fue nombrado Comandante
Militar de la plaza el General Nicolás Condell
Soya, dieron principio las obras de la
balaustrada neoclásica y nobles pórticos en
testeros laterales, cuatro en total de cantera
que caracteriza a nuestro hermoso jardín de
San Marcos.
El trabajo se concluyó en 1847.
Posteriormente en 1887, se le agregaron cuatro
fuentes en las esquinas y noventa bancas de
hierro. El quiosco de hierro forjado que está
en el centro se inauguró en 1891, en éste año
se agregaron también veinte jarrones con
columnas y un juego de agua en la fuente.
A pesar de las numerosas modificaciones, el
Jardín sigue siendo hermoso y conserva su
sabor antiguo, con senderos señoriales,
árboles selváticos, floripondios y la espesura
de arbustos, por donde se precipitan las
madreselvas en flor. “Todavía podemos tener
un encuentro –como dice, no sin nostalgia, el
poeta José F. Elizondo- con las gracias
gentiles de la rosa, el orgullo casi varonil
de los claveles y el maravilloso perfume de
las tímidas violetas”.
Sigue siendo el lugar predilecto de los
pensadores comarcanos, poetas y artistas, así
como de todos los pobladores de la ciudad, sus
visitantes y, por supuesto, es el refugio
predilecto de los enamorados. Por las tardes,
un concierto desaforado de tordos irrumpe en
impresionante armonía, revoloteando en las
ramas de los copudos árboles, que parecen
querer tocar las nubes con sus últimas hojas.
Poco después todo lo natural ingresa al
sosiego de la noche.
El
Jardín de San Marcos es el rincón verde más
importante de esta parte de la ciudad y
representa uno de los lugares con mayor carga
afectiva y simbólica.
Es tradicional que los festejos abrileños
comiencen con las mañanitas a San Marcos, el
santo patrón al que están dedicados; durante
los días de la feria, se disfruta de un común
regocijo, el Jardín resuena de voces y risas,
vibra de júbilo por la música que retumba por
todos lados y la algarabía brinca de aquí a
allá sin fin hasta el amanecer.
*Fragmentos
del texto “San Marcos a través de la historia”
escrito por el Prof. José T. Vela Salas P.P.D.
Publicado en el número 253 de la publicación
“Esfera Social Política de Ags” en abril de
2005.
*Fragmentos
del texto “Guía Cultural Histórica” escrito
por Guillermina de Olloqui. Publicado en el
número 26 de la revista “Artes de México” en
septiembre-octubre de 1994.
*Fragmentos
del texto “Guadalupe, San Marcos y Perímetro
Ferial” escrito por Luciano Ramírez Hurtado.
Publicado en “Aguascalientes, un puente entre
la tradición y la modernidad” Tercera edición
2001
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